Isla Penang: una sociedad muy diversa construida a lo largo de 500 años de intercambios comerciales y culturales entre Oriente y Occidente.
La isla de Penang, de 285 km2 frente a la costa noroeste de Malasia peninsular, es el asentamiento británico más antiguo de Malasia y uno de sus principales centros turísticos.
Muchos consideran sus playas como su principal atractivo, pero lo que hace de Penang un enclave único es la vibrante y misteriosa ciudad de Georgetown (400.000 hab.), situada en la costa noreste de la isla. Esta urbe desprende aún más esencia china que Singapur o Hong Kong, y en sus barrios más antiguos parece que el tiempo se haya detenido como mínimo unos cincuenta años. Georgetown aparece como una metrópoli compacta, y resulta una delicia pasear por sus calles. Se puede empezar a caminar en cualquier dirección y, con toda seguridad, se divisarán hermosas y antiguas casas chinas, mercados de verduras, ceremonias en los templos, trishaws, juegos de mahjong y todos los elementos que conforman la vida callejera asiática.
En el centro de Georgetown todavía pueden observarse las desgastadas paredes del fuerte Cornwallis, donde en 1786 desembarcó el primer británico, el capitán Light, en lo que entonces no era más que una isla deshabitada. Light estableció un puerto libre, y finalizó la construcción del fuerte de piedra unas décadas más tarde. En la actualidad, el interior de la fortaleza está formado por un parque repleto de cañones, muchos de ellos confiscados a piratas locales. Seri Rambai, el de mayor tamaño e importancia, cuenta con una accidentada historia que se remonta al año 1600. Este cañón es célebre por sus poderes de fecundación; a las mujeres que no consiguen tener hijos se les aconseja que introduzcan flores en el tubo del más grande y que le ofrezcan oraciones especiales.
En Penang existen numerosos kongsis (casas de clanes, que funcionan como templo y centro de reunión de los chinos del mismo clan o con el mismo apellido), pero Khoo Kongsi resulta el más espectacular. El edificio original, extremadamente lujoso y elaborado, se incendió la misma noche en que se había finalizado. Esta calamidad se interpretó como señal de una excesiva suntuosidad, de modo que se construyó una estructura menos lujosa. En la actualidad, al observar esta edificación, con su impresionante mezcla de dragones, estatuas, pinturas, lámparas, azulejos de colores y tallas, uno se pregunta qué nivel de opulencia habría alcanzado el original.
El templo Kuan Yin Teng, en el mismo centro histórico de Georgetown, resulta menos imponente, pero es uno de los más admirados de la urbe; con frecuencia puede verse a creyentes quemando billetes en las hornillas, y asistir a espectáculos nocturnos de marionetas o a representaciones de teatro chino. Para disfrutar de la mejor vista de la ciudad y de la isla, es imprescindible encaramarse al funicular que se dirige a Penang Hill, que se eleva 830 m por encima de Georgetown y proporciona un fresco alivio al bochorno de la zona inferior. En la cima se descubren agradables jardines, un hotel, un templo hindú y una mezquita. La panorámica se muestra particularmente hermosa al atardecer, cuando Georgetown, abajo a lo lejos, comienza a iluminarse.
Existen numerosos restaurantes chinos e indios, pero merece la pena aventurarse a probar los suculentos platos locales que expenden en los puestos callejeros que aparecen por la noche en la explanada detrás de la biblioteca de Penang.
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